domingo, 4 de marzo de 2007

Saquemos pecho. Sin complejos

La situación política que está provocando el Partido Popular, que arranca desde el mismo 14 de marzo de 2004, (se le olvida a muchos fachas que las elecciones no las perdieron en un sorteo sino que fue una decisión democrática de la mayoría de los españoles), produce en muchas personas de mi entorno confusión. Desde entonces, el PP, apoyado en el coro de fariseos mediáticos, quiere crear una realidad virtual, para hacer creer que no habrá “paz social” hasta que vuelvan a ganar las elecciones. Es la única manera que saben, que pueden ganar las elecciones generales y a ello se dedican con empeño. La reacción de la derecha en el caso De Juana Chaos no es más que un capítulo más de esa estrategia.

Si no fuera por su continua campaña de crispación, de confrontación, nuestro país estaría viviendo uno de sus mejores momentos históricos, posibilitado por una buena gestión económica (Rajoy decía que España iría a la bancarrota con los socialistas) y una serie de medidas sociales que están suponiendo un cambio similar al protagonizado por los años dorados de Felipe González. Lo escribo en la semana en la que se ha aprobado la Ley de Identidad de Género y se ha cerrado, por unanimidad, el informe de la Comisión del Congreso de los Diputados sobre la Conciliación de la vida Personal, Familiar y Laboral, en la que mi amiga María José Sánchez ha sido la portavoz del grupo socialista. Igual podría decirse de muchas medidas de este gobierno en el campo de los derechos y libertades, de la igualdad de oportunidades o del cuarto pilar del estado del bienestar, con todas las actuaciones que se derivan de la “Ley de Dependencia”.

Les digo a mis amistades, que me comentan indignadas la actitud del PP, que su estrategia es arriesgada pero no alocada. Me dicen que se están pasando y piensan que la gente moderada, además de los progresistas, se volverá a movilizar en las próximas elecciones y castigará a Rajoy. Y valoran la firmeza de Zapatero en sus convicciones, su talante y su talento. Yo pienso que se la están jugando pero no lo hacen de manera improvisada. Cada vez estoy más convencido que no tienen otra posibilidad. Que se están pasando pero el enemigo no es tonto y por lo pronto está consiguiendo que no se hable de muchas de las acciones de gobierno que afectan a la vida diaria de la gente, que quedan silenciadas, enmascaradas o ven disminuido su impacto en la opinión pública por la agenda que marca el PP.

No debemos confundir moderación con debilidad. Por mi parte no callaré más en el taxi cuando escuche alguna burrada, no consentiré ningún insulto más a Zapatero, a los socialistas o al PSOE y ante una conversación en la que algún hooligan pepero quiera hacer méritos impondré mi máxima de “la mejor defensa es un buen ataque”. Creo que mucha gente quiere, necesita, que no nos dejemos ganar la calle, el bar o la peluquería. Tenemos razones, argumentos y valores que defender.

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