miércoles, 17 de mayo de 2017

Cerro Huenes

Tocaba la sección Montaña de Oportunidades en mi colaboración semanal y la quería dedicar a proponer conocer algo de la media montaña mientras que llega el verano y subimos a las cumbres. Es una buena época para recorrer estos lugares con la primavera 'explotando'. Es curioso que este lugar que es el que tenemos más a la vista desde la ciudad de Granada sea tan desconocido para mucha gente y su nombre quizás para la mayoría sea la primera vez que lo oye. No he podido encontrar la etimología de esta palabra y parece un topónimo bastante antiguo.  En esta ocasión dos compañeros del área de Uso Público, Antonio J. Ramos y José Manuel Castilla y Andrés Caballero, cuya tesis doctoral es sobre Paisaje de Sierra Nevada, me han cedido las fotos.  


Dejo el enlace a la edición digital: 

http://www.granadahoy.com/vivir/Cerro-BHuenesB_0_1135387057.html

y la versión impresa (a doble página y en color aunque en el papel esta semana quedó en blanco y negro). 

Reproduzco la versión original del artículo.

CERRO HUENES




Esta mole caliza se interpone entre la vega sur granadina y las altas cumbres silíceas. El sendero que recorre esta isla forestal constituye uno de los mejores miradores de Sierra Nevada.

El paisaje de la media montaña caliza de Sierra Nevada, en la orla occidental, aparecía a mediados del siglo pasado completamente deforestado. En los años 70 se llevaron a cabo repoblaciones de pinos salgareños y resineros que han supuesto importantes beneficios ambientales y un cambio en la fisonomía de toda este área que domina el paisaje en primer plano desde el área metropolitana y como antesala de las zonas más elevadas del macizo nevadense. A caballo entre el cambio de siglo se efectuaron actuaciones de naturalización de dichos pinares que buscan una mayor resiliencia de las masas forestales favoreciendo una mayor biodiversidad y disminuyendo los riesgos de plagas, incendios y del impacto del cambio climático.

El recorrido que proponemos para conocer el Cerro Huenes, en el término municipal de Monachil, sigue en parte una antigua senda abierta en su día para aquellas actuaciones forestales. Transcurre en su mayor parte por el interior del parque nacional rodeando uno de los grupos de cumbres de media montaña más llamativos de Sierra Nevada.



De mirador en mirador

Se propone para descubrir este imponente cerro calizo realizar un sendero circular que parte desde el Cortijo Sevilla, junto al Canal de la Espartera, más arriba de la Fuente del Hervidero, adonde llegaremos desde la localidad de La Zubia, subiendo por Cumbres Verdes. Este lugar antiguamente se conocía como la Era de los Pensamientos y por aquí merodeaban los viajeros románticos y naturalistas desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX enamorados de Sierra Nevada.

Unos metros más adelante de nuestro punto de inicio del sendero, situado en el aparcamiento y pequeña área recreativa situada, podemos acercarnos hay un extraordinario mirador, al que se puede llegar por un sendero de accesibilidad universal. Desde aquí, hacia el Sur podemos ver los Alayos que se alzan al otro lado del valle del río Dílar; hacia el suroeste, en la línea de cumbres, podemos divisar el Caballo que con sus 3.009 m es el más occidental de los tresmiles de Sierra Nevada; hacia el Este el Trevenque, el rey de la media montaña nevadense (2.079 m) y hacia el noreste, al otro lado del arroyo Huenes divisamos el Tamboril (1.776 m), al que nos dirigiremos y el Pico de la Carne (1.813 m).

Iniciamos nuestro recorrido bajando hacia la pista forestal que conduce hacia el jardín botánico de La Cortijuela. Aproximadamente un kilómetro más adelante, dejamos esta pista y nos dirigimos hacia la que sube a nuestra izquierda. Cruzamos al otro lado del barranco por un puente y continuamos hacia la izquierda para internarnos en un pinar de repoblación de pinos salgareño y resinero, que nos lleva en dirección hacia el barranco de las Majadillas bordeando la falda del Pico de la Carne. Posteriormente bordeamos el Cerro del Tamboril por una vereda amplia que discurre por la ladera escarpada salpicada de una vegetación propia de estas rocas calizas.

Desde el Cerro del Tamboril disponemos de unas espléndidas vistas de la Vega de Granada. En primer plano podemos ver el cortijo de la Fuente del Hervidero y otros antiguos cortijos dedicados a las labores agrícolas. Hacia el suroeste, podemos distinguir la Boca de la Pescá y detrás la Silleta de Padul. Al fondo, podemos distinguir las cumbres de las Sierras de Almijara y Tejeda con las siluetas caracteristicas de El Lucero y La Maroma.

El sendero atraviesa ahora una zona de ‘arenas’ dolomíticas que nos conduce hacia un paraje conocido como el barranco del Lobo. Tras cruzar cruzar este barranco y bordeando ya el Cerro Huenes, llegamos a otro mirador natural en el que disponemos de una panorámica más amplia hacia el oeste, completando la visión de la vega del punto anterior e incorporando al paisaje de fondo Sierra Elvira y la Sierra de Parapanda.


El sendero vuelve a discurrir por una frondosa masa forestal de pinos salpicados de cipreses cuando llegamos al Barracón Forestal de Fuente Fría, o del Huenes por el cercano nacimiento del arroyo. Este refugio forestal fue construido hace 70 años para los trabajos de repoblación. Más adelante nos encontraremos con un aprisco construido por el parque natural de construcción reciente para los pastores que tienen los aprovechamientos ganaderos de estos montes. Unos 500 metros después abandonamos el carril y tomamos la vereda que sale a nuestra derecha a la altura de un pequeño barranco. Unos minutos después habremos ascendido a un nuevo mirador, el punto más elevado de nuestro itinerario, situado a 1.772 m: la Llanada del Chopo.

Aprovecharemos en este paraje, un amplio collado pedregoso entre el Huenes (1.808 m) y Cerro Gordo (1.894 m), para recrearnos con las vistas de las altas cumbres desde el Veleta al Caballo y de la cuerda de los Alayos.

Nuestro sendero continúa hacia el sur, hacia al Pico de la Carne, que rodeamos para internarnos en un pinar acompañado de enebros rastreros, piornos y matorral espinoso. Descendemos ya por una pendiente más pronunciada por un terreno que continúa siendo calizo y en el que el matorral ahora es dominado por diferentes plantas aromáticas, (salvias, lavanda, salvia, salamonda, mejorana...).

Pasamos la cabecera del Barranco de las Majadillas y bajamos rodeando los impresionantes arenales del Pico de la Carne, dejando atrás la vereda que asciende hasta esta cumbre para continuar nuestro descenso dando vista al Trevenque y al barranco del Huenes.

Finalizamos la fuerte pendiente de nuevo en la pista de La Cortijuela, a la altura del Puente de los Siete Ojos. Hacia la derecha este carril nos llevará al aparcamiento del Canal de la Espartera donde iniciamos nuestro recorrido.

FAUNA: La riqueza faunística de Sierra Nevada tiene también en este sendero una buena muestra de su abundancia y variedad. A lo largo de todo el recorrido, debemos estar atentos para ir descubriendo las diferentes especies de fauna silvestre. Especialmente en la segunda mitad del recorrido podemos encontrarnos con ‘señales’ de la presencia de cabras monteses, zorros y jabalíes pero también especies menos comunes como la jineta, gato montés o tejón. La mayoría de estos animales tienen hábitos crepusculares y son esquivos a la presencia humana por lo que resulta difícil el avistamiento directo aunque si veremos sus heces, hozaduras o huellas. Entre las múltiple especies de aves que podemos divisar están el carbonero, el arrendajo o el piquituerto y las rapaces halcón peregrino, águila calzada o la imponente águila real.


Ficha Técnica: Sendero de Pequeño Recorrido Cerro Huenes



Denominación oficial del sendero: PR-A20

Tipo de itinerario: circular
Longitud: 13,4 km
Duración: 4 a 5 horas
Dificultad: Media
Desnivel: 492 m
Cota máxima: 1.804 m
Cota mínima: 1.312 m

Municipio: Monachil

Tipo de camino: veredas y carriles forestales

Paisaje/vegetación: Este recorrido por la media montaña se caracteriza por las espectaculares vistas que podemos disfrutar a lo largo de su recorrido tanto hacia las altas cumbres como hacia la vega y hacia otras sierras.

Época recomendada: Las mejores épocas para recorrerlo son la primavera y el otoño, pudiendo encontrarlo ocasional y parcialmente nevado en invierno.


martes, 9 de mayo de 2017

Temporada alta en Hoya de Pedraza

Con este mensaje en facebook anuncié mi artículo de la pasada semana: 

Buenos días. Informo que ya es temporada alta en Sierra Nevada, pero no os despistéis, no para ⛷ ⛷ sino para 🌻🌲🌺🌹; me refiero a que está a punto de caramelo el Jardín Botánico de la Hoya de Pedraza. Una oportunidad de conocer la extraordinaria flora de Sierra Nevada "para todos los públicos". Y de camino para concienciarnos de la necesidad de conservar sus tesoros botánicos.
(La imagen de portada del artículo es del amigo Juan de Dios Rodríguez).

Era una manera de rebelarme contra esos titulares que dicen que "Cierra Sierra Nevada" cuando debieran decir termina la temporada de esquí o cierra la estación y anunciar que Sierra Nevada, el todo, no la parte que es la estación de esquí, está abierta todo el año y que además ahora empieza lo mejor para conocer toda su biodiversidad. Coincidió la entrega de este artículo con una visita que hice con un grupo de alumnos de primaria del proyecto Profundiza de la Consejería de Educación y Ciencia acompañados de la profesora Lola Bernal que trabajan el tema de la biodiversidad. Me sorprendió gratamente el nivelazo y la actitud de l@s niñ@s y pasamos una mañana estupenda en este paraíso de la biodiversidad vegetal. 

El artículo quedó así en su versión digital: 

http://www.granadahoy.com/vivir/Temporada-alta-Hoya-Pedraza_0_1133287272.html

 ... y así en la doble página a color en la versión impresa: 

Reproduzco aquí el artículo en su versión un poco más amplia que la publicada por razones de espacio.

Temporada alta’ en Hoya de Pedraza

En estos días primaverales el Jardín Botánico Hoya de Pedraza se muestra en todo su esplendor. Alberga una importante colección de plantas representativas de Sierra Nevada.
Era de Pedraza. El Jardín Botánico tiene un privilegiado emplazamiento y unas hermosas perspectivas de la media y alta montaña. Foto: Juan de Dios Rodriguez.

Unas semanas después de que la estación de esquí cierre la temporada, el Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada están en plena temporada del 'fitoturismo'. En el jardín Botánico Hoya de Pedraza se puede encontrar una muestra representativa de la extraordinaria y singular flora nevadense.

 Las prímulas o primaveras se encuentran por distintos rincones del Jardín Botánico

Las fresas silvestres están en flor la actualidad.  

El Jardín Botánico Hoya de Pedraza se localiza entre los 1900 y los 1980 metros de altitud, en la carretera A-395, la que conduce hacia la estación de esquí, apenas a cuatro kilómetros de Pradollano. Tiene una extensión total de 16 hectáreas. La entrada al recinto está justo en el kilómetro 27,8, junto a la famosa Fuente de Don Manuel, conocida antiguamente como la Fuente de la Rata. El agua de esta fuente nace en unos afloramientos carbonatados próximos situados al otro lado de la carretera. El jardín permanece abierto desde principios de primavera hasta noviembre, cerrando durante el invierno por las duras condiciones meteorológicas de este paraje.

En este Jardín está representada gran parte de la flora y la vegetación del macizo nevadense y de las Sierras de Baza-Los Filabres, Lújar-La Contraviesa y Gádor, lo que se conoce como los sectores biogeográficos nevadense y alpujarreño-gadorense, dos de las áreas con mayor biodiversidad de Andalucía, con numerosas especies endémicas. Muchas de estas especies se encuentran amenazadas y especialmente protegidas por nuestra legislación.
Amapola de Sierra Nevada, una especie muy amenazada
La variada flora de Sierra Nevada, más de 2.300 especies se han contabilizado hasta el momento, se completa con la representada en el sector biogeográfico denominado malacitano-almijarense. Una muestra de las especies vegetales presentes en este sector puede encontrarse en el otro Jardín Botánico que hay en Sierra Nevada, el de la Cortijuela, situado al pie del emblemático Pico del Trevenque.

Los Jardínes Botánicos tienen varias funciones: conservación in situ y ex situ de las especies vegetales, apoyo a proyectos de investigación, educación ambiental y también sirven como equipamientos para el turismo de naturaleza y ecoturismo.


DESCRIPCIÓN:

El Jardín Botánico de Hoya de Pedraza está organizado en 4 unidades: Unidad de Vegetación Silicícola, Unidad de Vegetación Calcícola, Vegetación de Riberas y el Jardín de Especies Amenazadas y Singulares. Las 3 primeras recogen formaciones vegetales en las que se ha respetado, (o se ha recreado), el hábitat natural; en la última se ha ordenado por colecciones de especies agrupadas por su ecología.

UNIDAD CALCÍCOLA. Recoge la flora y vegetación que se desarrolla sobre suelos carbonatados que se forman principalmente en cuencas sedimentarias y su descomposición da lugar a suelos de carácter básico. En esta Unidad se representan dos comunidades vegetales: el encinar calcícola y el pinar sabinar.
En la zona calcícola podemos encontrar una especie muy singular: una verónica ‘de secano’ (Veronica tenuifolia).

Encinar calcícola: En situaciones de humedad favorable el encinar se enriquece con quejigos y otros árboles o arbustos de hoja caduca como los cerezos de Santa Lucía o los durillos agrios y dulces. Los claros y las zonas más secas están ocupados por coscojas acompañadas. Retamares, escobonares y salviares (con amplia presencia de aromáticas como la salvia y el espliego) ocupan zonas con suelos menos profundos.

La peonía, rosa maldita o de monte, una planta que encontramos en el sotobosque mediterráneo.

Pinar-Sabinar
. Estos pinares secos y fríos están formados en Sierra Nevada por una variedad local del pino albar (Pinus sylvestris subsp. nevadensis) que se puede acompañar de arbustos como sabinas y enebros. En zonas más desfavorables la vegetación está formada por un matorral espinoso de porte almohadillado compuesto por mancaperros, asientos de pastor y cojines de monja. Finalmente, en las zonas con menos suelo sólo puede formarse un pastizal.
El piorno azul recibe nombre curiosos como asiento de pastor o cojín de monja. Se encuentra en plena floración.

UNIDAD SILICÍCOLA. Incluye a la vegetación de suelos ligeramente ácidos formados por la disgregación de las rocas silíceas. Las más frecuentes son los esquistos, que se fracturan en láminas. Se representan cuatro comunidades vegetales:

Pastizales de Alta Montaña: vegetación de lugares fríos y secos, como roquedos, cascajares y ventisqueros. Aquí vive, entre otras especies, la manzanilla real.


Enebrales y Piornales: formas achaparradas y redondeadas como adaptación al viento y la nieve.
Piorno amarillo

Robledal de melojos. Los robles conviven con otras especies de frondosas que destacan por su rareza como abedules, serbales y cerezos silvestres junto a jarales y escobonares.

Encinar silicícola: Es una formación abierta compuesta por encinas, endrinos y majuelos junto a diversas especies acompañantes.


JARDÍN DE ESPECIES AMENAZADAS Y SINGULARES

Narciso de Sierra Nevada

En este espacio se reúnen las
joyas botánicas de los sectores biogeográficos representados en el Jardín y que requieren de programas especiales de conservación para evitar su extinción. Entre las amenazas de estas plantas se encuentran tanto la acción humana, (recolección, sobrepastoreo, procesos de urbanización y creación de infraestructuras, presión del uso público...), como el efecto del cambio climático.

Aquilegia de Sierra Nevada


Herraduras rastreras, y alfillerillos o relojitos, son dos plantas endémicas catalogadas en peligro.

 


Ya es primavera’ en los Jardines Botánicos andaluces

La situación privilegiada de Andalucía entre el Atlántico y el Mediterráneo y entre dos continentes permite una gran diversidad de ecosistemas y ambientes, con climas y suelos muy variados, donde se desarrolla un riquísimo patrimonio vegetal. Nuestra Comunidad cuenta con unas 4000 especies de plantas superiores diferentes, muchas de ellas exclusivas de Andalucía y algunas amenazadas por diversos factores por lo que gozan de planes de conservación, recuperación y manejo para asegurar su supervivencia.
Los jardines botánicos contribuyen a la conservación de este vasto patrimonio natural. Para ello se ha establecido una Red de 11 Jardines, para el conocimiento, conservación y exposición de la biodiversidad vegetal andaluza. Estos equipamientos están asociados a la Red de Espacios Naturales Protegidos y se distribuyen siguiendo criterios biogeográficos por todo el territorio. La Red se completa con un Jardín Micológico, que es una representación de los hongos y trufas de toda la región.

Desde su apertura hasta principios del 2017, los Jardines Botánicos habían registrado más de un millón y medio de visitantes.


Los centros educativos son unos de los principales usuarios del Jardín Botánico


RELACIÓN Y SITUACIÓN DE LOS JARDINES BOTÁNICOS ANDALUCES

Jardín Botánico El Albardinal (Parque Natural Cabo de Gata)
Jardín Botánico Umbría de la Virgen (Parque Natural Sierra de María)
Jardín Botánico El Aljibe (Parque Natural de los Alcornocales)
Jardín Botánico El Castillejo (Parque Natural Sierra de Grazalema)
Jardín Botánico San Fernando (Parque Natural Bahía de Cádiz)
Jardín Botánico Dunas del Odiel (Paraje Natural Marismas del Odiel)
Jardín Botánico Hoya de Pedraza (Espacio Natural Sierra Nevada)
Jardín Botánico La Cortijuela (Espacio Natural Sierra Nevada)
Jardín Botánico Torre del Vinagre (Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas)
Jardín Botánico El Robledo (Parque Natural Sierra Norte de Sevilla)
Jardín Botánico Detunda-Cueva de Nerja (Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama)
Jardín Micológico La Trufa (Parque Natural de las Sierras Subbéticas)



lunes, 1 de mayo de 2017

El Camino de los Neveros

He dedicado mi última colaboración semanal al legendario Camino de los Neveros, que hoy puede ser re-utilizado como un itinerario que permite recorrer todos los pisos bioclimáticos de Sierra Nevada y descubrir buena parte de la biodiversidad que atesoran a la vez que es también una forma de atravesar los diferentes paisajes geológicos del macizo.

Enlace a la edición digital: http://www.granadahoy.com/granada/Camino-span-Neveros-Sierra-Nevada_0_1131487360.html.

Y así quedó la doble página de la versión impresa.
 
Reproduzco la versión original con algunas fotos adicionales.



SIERRA NEVADA, MONTAÑA DE OPORTUNIDADES


CAMINO DE LOS NEVEROS

El legendario camino que recorrían los neveros se ha convertido en un atractivo itinerario que recorre todos los pisos bioclimáticos y atraviesa los diferentes paisajes geológicos del macizo nevadense.


¿Qué luces son aquellas que veo brillar por Sierra Nevada, debajo de las nieves, y que podrían tomarse por estrellas si no fueran rojas y no brillaran sobre la oscura ladera de la montaña?
Aquellas, señor, son hogueras que encienden los hombres que recogen nieve y hielo para abastecer a Granada. Todas las tardes suben a la Sierra con mulos y pollinos y se turnan para descansar y calentarse (…). Bajan después para llegar a las puertas de Granada antes de la salida del sol”. 
Washington Irving. Cuentos de la Alhambra (1832).

Recorrer el Camino de los Neveros no sólo es transitar por una senda cargada de historias y leyendas de los hombres que transportaban la nieve. Es también rememorar la ruta que realizaron ilustres viajeros románticos, como el escritor Richard Ford o científicos y naturalistas, como los afamados botánicos Wilkomm y Boissier.

Si hay un sendero tradicional que una la ciudad de Granada con Sierra Nevada, éste es, sin duda, el famoso 'Camino de los Neveros', llamado así por haber sido el recorrido que hacían habitualmente los arrieros que traían nieve a la capital desde las cumbres. Los 'neveros' procedían sobre todo de pueblos como Monachil, Güéjar-Sierra o La Zubia subían con caballerías, durante el verano y por la noche, y regresaban con los serones llenos de nieve nada más ponerse el sol, de forma que la preciada carga llegara lo más entera posible.

Ya desde la época musulmana se tienen citas de estos viajes 'relámpago', de ida y vuelta, en busca de este preciado producto, pero fue en la Granada cristiana cuando tuvo un mayor auge. La nieve tenía un uso principal en la conservación de alimentos y como refrescante de las bebidas pero también un uso medicinal, para reducir las inflamaciones o para calmar el dolor por ejemplo.

FICHA TÉCNICA:

Municipios que atraviesa: Granada,  Huétor-Vega, Monachil, Güéjar-Sierra.
Punto de inicio: Puente Verde (Granada): 685 m.
Punto final: Hoya de la Mora (Monachil): 2.500 m.
Longitud: 22 km.
Duración: 7-8 horas.
Dificultad: Media-Alta
Desnivel: 1.815 m.
Ecosistemas representados: zonas de cultivos, pinares, encinar, piornal-espinar sobre sustrato calizo, piornal-sabinar sobre sustrato silíceo, pastizales y matorrales de alta montaña.

Descripción del recorrido:

Este largo sendero arranca en la propia ciudad, al final del Paseo de la Bomba, en el Puente Verde y por la avenida Cervantes subimos a Los Rebites, el primer mirador privilegiado de nuestro recorrido, tanto hacia la ciudad como hacia la Sierra. Junto al Restaurante Las Perdices empieza el Camino de los Neveros propiamente dicho, unión de tres cañadas reales: la de Huétor Vega (o de los Neveros), la de Monachil, (denominada Cañada Real de la Cuerda), y la de Güéjar-Sierra, (Cañada Real de las Sabinillas).


Ascendemos primero entre unas viñas, restos de los numerosos pagos medievales, y luego entre pinos, por una pista arcillosa, teniendo a nuestra izquierda siempre el valle del río Genil y a la derecha el del Monachil. Al fondo como faro, como referencia, divisaremos continuamente el Picacho del Veleta, (3.396 m.) con su silueta característica.


Nuestra primera meta volante será 'El Contadero', un paso en el que iniciamos la Cuesta de los Desmayados, que hace honor al nombre, ya que nos llevará un gran esfuerzo superar los 6 kilómetros que nos separan de la 'Fuente de los Castaños'. Esta parte del camino atraviesa una zona que tiene como vegetación un matorral degradado con aulagas, retamas, tomillos... en donde se han realizado restauraciones con encinas de desigual éxito. Al llegar a este segundo punto podremos disfrutar de vistas de otros picos que superan los tres mil metros, como el Picón de Jerez o el Cuervo. Un kilómetro más adelante está el cruce con la carretera que sube desde Monachil. Subimos por ella hasta El Purche. Estos antiguos prados, aparte de cultivos, se utilizaban como descansaderos de ganado, pues la Cañada Real del Camino de los Neveros es una vía pecuaria de largo recorrido, usada tradicionalmente para trasladar el ganado en otoño (bajada) y primavera (subida), cruzando hasta hace unas décadas por el mismo Camino de Ronda, con destino a Sierra Morena.


Siguiendo por la carretera del Purche, encontramos a la derecha restos de los pozos de nieve de los neveros para los que no hacían el camino de un tirón, almacenándola en ellos.



Dejamos la carretera asfaltada del Purche en el paraje conocido como 'Collado del Muerto,' denominado así al parecer por un espeluznante episodio en la guerra civil. En este cruce de pistas tomamos la vereda que nos sube serpenteando por pedregales por Cuesta Bermeja, hasta el 'Collado de las Víboras', donde nos cruzamos con la pista que conduce hasta el cortijo de San Jerónimo. Este tramo se conserva en el estado original en el que deambulaban los neveros. En una hora iremos atravesando una vegetación típica de zonas calizas con abundantes y variadas plantas aromáticas.


La siguiente 'etapa' se conoce también como 'Cuesta del Desmayo' (por los mismos motivos referidos) y nos sube a la carretera de acceso a la estación de esquí, que debemos cruzar por la variante del Dornajo para retomar la subida por el pinar de repoblación por el que hemos llegado. Hacia la mitad de este tramo se encuentran los restos de lo que debió ser un punto estratégico en este camino: 'La Fuente de los Neveros'. A escasos metros de nuestro camino podemos acercarnos a contemplar la conocida como 'Piedra de los Hornachos'. Esta parte del camino culmina en la parte posterior del Dornajo, muy cerca de la cumbre, donde se encuentra el mirador del Monte Ahí de Cara, al que merece la pena acercarse para disfrutar de sus extraordinarias vistas.


Por la cuerda, ya en el dominio del piornal-sabinar, por encima del límite de la vegetación arbórea, (aunque algunas forzadas repoblaciones de coníferas han desafiado a la naturaleza, traspasando este umbral), llegamos al Collado de las Sabinas (2.175 metros), un lugar que se ha restaurado y se recupera del impacto producido por los vertidos de las actuaciones realizadas en Pradollano en los años 80.


Nos encontramos en una zona de transición entre la zona caliza de la media montaña y la silícea de las altas cumbres. En lugar de circular por la carretera continuaremos nuestro largo recorrido por la loma, hasta alcanzar el 'Collado del Diablo', donde baja una pista al Albergue de San Francisco en los Campos de Otero. Nos acercamos ya al final de nuestro recorrido, con impresionantes vistas del entorno, no sólo de Granada y sus sierras, sino también de las provincias de Granada y Jaén. La vereda continúa por la cuerda y luego a media ladera hasta la altura de los Peñones de San Francisco, junto al cruce de la carretera que baja a la Urbanización de Pradollano. Desde este cruce seguiremos por la carretera hasta el albergue universitario. En las inmediaciones de este lugar se recogía la nieve, bien en la Hoya de la Mora, bien más arriba en el paraje conocido como Cauchiles
.


En años más secos y calurosos los neveros tenían que llegar hasta cerca de las altas cumbres para realizar la carga. Si prolongamos nuestra ascensión podremos descubrir los borreguiles y pastizales de alta montaña, los lugares de mayor diversidad y endemismos botánicos y las huellas del paisaje glaciar y periglaciar. En la actualidad, con el cambio climático ni siquiera el Corral del Veleta podría abastecer a los esforzados muleros muchos años.



El libro “Los neveros de Sierra Nevada” del profesor Manuel Titos contiene una descripción detallada del recorrido y abundante información sobre la historia de los neveros de nuestra Sierra.

Curiosidades:

El Monte Pueblo (1281 m). está situado a mitad de altura del recorrido. Conocido como el trono de Dios y también por “donde canta el gallo” ya que en este punto debían estar los neveros al amanecer para llegar a Granada a la hora necesaria.

Etimología:

Hornacho: Excavación hecha en la montaña para extraer minerales, tierra o cal.
Dornajo: Cuenco dedicado al abrevadero de ganado o para lavar.

Copla a Los Neveros:

En una noche oscura bajando "pa" Granada,
con rumor de acarreto y herradura y carga algo mermada,
soñé con gran ternura esta coplilla cantada
No le alteréis los caminos por si "güerven" los Neveros...
Peor que mulos mohínos son algunos caballeros.